La última frase de la primera parte fue: VIVIR SIN MIEDO. Pero, ¿qué significa realmente vivir sin miedo?.
¿Significa que ya nunca más lo vamos a sentir? No, lo que necesitamos es hacerlo nuestro aliado, en vez de nuestro enemigo. Y se preguntarán: ¿Cómo se hace eso? Dándonos cuenta de cómo y cuándo adoptamos el miedo como parte de nuestra vida. Y teniendo una clara conciencia de cómo esas creencias nos han afectado y nos siguen afectando en el presente.
Lo curioso es que sin miedo no podríamos vivir, dado que el miedo nos sirve como protección. ¿O acaso el miedo no nos protege cuando vamos a cruzar la calle? El miedo a ser arrollados por un automóvil es lo que nos ayuda a protegernos, por que tenemos más precaución. El miedo dispara la atención. Cuando vamos caminando por una calle oscura y tememos ser asaltados, el miedo nos ayuda a ponernos mas alertas. El miedo a tragarnos una espina y ahogarnos al comer un buen pescado, nos hace más cuidadosos y masticar bien. En ésos y muchos otros casos, el miedo es nuestro aliado.
Lo malo es cuando permitimos que el miedo nos paralice a tal grado que ya no somos capaces de vivir plenamente. Tenemos miedo al futuro, a morirnos, a que nos abandones, etc. Y no vivimos el presente.
Seguir bajo el influjo de todo lo que nos han dicho, y como hay que vivir, (las creencias), nos lleva a tener una vida de alguna forma irreal. Porque a lo mejor pensamos de otra forma y sin embargo, dado el condicionamiento, seguimos haciendo lo que otros nos dijeron. Nos da miedo fluir y pensar de otra forma, si estamos bien, (aparentemente), para qué probar algo nuevo. Hay algunas creencias que nos benefician, pero hay otras que al contrario nos dañan. Y ahí está el secreto, saber distinguirlas, con toda claridad, honestidad y certeza.
Saber exactamente que necesitamos, es importante. Así, podremos escoger nuestras propias ideas de cómo es conveniente relacionarnos con los acontecimientos que se nos presentan en nuestra vida diaria, con responsabilidad.
Si analizamos la palabra RESPONSABILIDAD, nos daremos cuenta que no tiene nada que ver con obligaciones, deberes, carga pesada, compromiso.
Responsabilidad = respuesta, por lo tanto, responsabilidad significa, habilidad de respuesta.
Durante mucho tiempo hemos sido irresponsables, porque hemos actuado y respondido de acuerdo a lo que nos enseñaron, no a lo que realmente pensamos y sentimos.
Un ejemplo muy claro, puede ser el de una mujer maltratada. La realidad es que ella no quiere tener ese trato, sin embargo, por las creencias que aprendió de sus padres, la sociedad etc., seguramente piensa:
"Es mi marido y debo aceptar que me trate así". "Me lo merezco por ser mala. No puedo dejarlo, y quitarle el padre a mis hijos". "Él va a cambiar". "El que mucho te quiere mucho te hará sufrir". Todo lo que nos han enseñado siempre está presente en nuestro pensamiento. No nos permite actuar de otra forma.
Por el contrario, si pensara; "me voy, lo dejo", o "pongo mis límites y no permito ese trato". Puede significar ser "mala", incomprensiva, mala esposa, mala madre, etc. Cuántas veces hemos escuchado a algunos padres decir: "tu obligación es estar con tu marido, no tiene nada de malo que a veces te regañe, es por tu bien. Debes obedecer a tu marido", etc. El miedo a no acatar lo que me enseñaron, me paraliza.
Cuántas veces hacemos cosas que no queremos, sólo porque aprendimos que eso es lo que teníamos que hacer para demostrar buena educación o para ser "buenos", para no ser rechazados, para que nos amen.
Podríamos llenar toda una página de creencias que no nos permiten ser "responsables". Responder a esa situación de acuerdo a como realmente me siento o es adecuado para mí. .
Recuerdo hace muchos años, al ver como un hombre le pegaba a su mujer en plena calle. Una persona intervino y le pegó al sujeto, la mujer se le fue encima pegándole y gritándole: "Usted, ¿Por qué se mete?, es mi marido y él puede hacer conmigo lo que desee". ¿Realmente ustedes creen que eso puede ser?, ¿O las creencias la condicionaban a aceptar ese maltrato?.
No puedes ser responsable de los pensamientos, actos, etc., de las otras personas. Solamente puedes ser responsable de ti mismo.
Es tal la paralización que nos infunde el miedo, que no nos damos permiso de ser felices. Buscamos con tanto fervor la felicidad y tenemos tanto miedo de no encontrarla, que nos encajonamos, nos ponemos una venda en los ojos y no vemos que, a veces, esa felicidad tan deseada nos pasa de lado.
Una parte de la felicidad es darnos cuenta de, TODO LO QUE TENEMOS. No de lo que no tenemos. Por creencia, nos han dicho que la felicidad completa no existe. ¿Qué significa éso?, ¿Que siempre necesitamos estar buscando? Hay tantos momentos de felicidad que damos por hecho, que no los valoramos.
La felicidad se siente con una puesta de sol, la sonrisa de un niño, el amanecer, el despertar cada día y estar vivos. Está en saber que los seres amados están haciendo lo que necesitan para su bienestar, no lo que nosotros queremos que hagan. Muchas veces no estamos de acuerdo con ellos, pero sólo ellos mismos saben qué les proporciona felicidad. Eso hay que respetarlo. Dar respeto es felicidad.
La felicidad es recibir el cálido y amoroso beso de la persona amada. El abrazo tierno que me infunde con su sentir. Poder reflejarme en sus ojos para tener una comunión (común-unión), de amor. Oler esa fragancia que traspira su piel y sentir que me embriaga.
La felicidad es darle gracias a la vida, porque cada acontecimiento, tanto bueno como malo que surge, me hace aprender, crecer, evolucionar.
Busquen la felicidad dentro de ustedes mismos, no fuera.
Esto nos hace vivir sin el miedo paralizante.
Vamos a imaginarnos que nos subimos a un automóvil, "la vida", y somos nosotros los que conducimos.
El miedo, la depresión, la angustia, la tristeza etc. Pueden ser nuestros compañeros de viaje, pero definitivamente, no los dejamos ser conductores de nuestro automóvil, "nuestra vida".
Sabemos que la felicidad está ahí, pero los únicos que decidimos como queremos vivir, somos nosotros.
No olviden mandar sus opiniones, dudas, inquietudes o sugerencias a:
cuerpoymente@infoestepona.com
|